8 obituarios después del cine

Fanzine fotográfico sobre la 
imagen salvada entre fuegos, barrios y entierros.


No soporto la idea de perder mi testimonio. Diametralmente, con la misma fuerza, todos esos mundos son las tardes que se fugan, y yo veo los tanques de agua y el viento entre las calles, deseo un huracán que pause esta vida cotidiana, poder contemplar todo cerca de la sensación de un deja vú o epifanía, poder anotarlo en un cuaderno cuando llegue a casa, o tomarle una foto que lo contenga para siempre.



Cuando estábamos haciendo nuestra propia revista escribiste “desde la cámara como un arma a las calles como un campo de pasiones”. Y ahora recuerdo que diseñaste como once mapas de la ciudad.  Todos eran tan ambiguos como el espejo del mundo. Me hacían pensar como los cuerpos modifican los cuerpos. Me hacían pensar que cuando contengo la respiración por mi deseada asfixia, apretas con la sutil exactitud con la que resolvemos montajes en la mesa.



Y como la bobina de los boletos del 95´que me regalaste, recolectaste toda la cinta de mi historia, y la enterraste para siempre en tu jardín. Gracias por prestarme un cementerio.

¿Quién nos adivina en este mundo?